Soledad Mena

El manto verde de la Virgen de la Cabeza de Rute y su probable origen malagueño.

Manto verde de la Virgen de la Cabeza de Rute, detalle de las vistas.

Una cofradía de tal antigüedad como la que rinde culto a la Santísima Virgen de la Cabeza de Rute, va atesorando a lo largo de los siglos un gran patrimonio, en el que ocupan un lugar destacado los diferentes mantos bordados en oro que forman parte del ajuar de la imagen. De ellos, tras el manto rojo o de las letanías, el más antiguo y sobre el que tratará el presente escrito es el manto verde.

El terno, fue donado por Victoria Pérez Roldán y Antonio Reyes Rodríguez en el año 1924, como reza en la inscripción conservada en un recorte del forro primitivo, desconociéndose dónde se confeccionó. En un primer momento, el conjunto se realizó sobre terciopelo verde oliva, presentando en la actualidad un tono mucho más claro, tras las labores de pasado del bordado a nuevo soporte llevadas a cabo en 1994 en el taller Bordados Mendoza de Málaga, regalo de los hermanos Raimundo y María Pérez Granados, en las que se decidió emplear terciopelo blanco para la saya.

María Stma. de la Cabeza de Rute en los años ochenta.

María Stma. de la Cabeza de Rute, manto con el tono de verde original.

El diseño consiste en la decoración perimetral de la pieza, que deja libre la superficie interna, adquiriendo mayor desarrollo en los ángulos de las vistas y en la cola. Se trata de un trazo continuo de roleos, que giran en un sentido u otro alternativamente. Así pues, vamos a encontrar roleos de tres tipos: azucenas, símbolo de pureza, con sus alargadas hojas y capullos; rosas, la “rosa sin espinas”, sin pecado, que cita San Ambrosio, también acompañadas de sus hojas correspondientes; y, finalmente, un tipo de margarita o crisantemo, de siete pétalos, del que parten una especie de capullos dispuestos radialmente. A todo esto, Manto verde de la Virgen de la Cabeza de Rute, inscripción del forro.hay que sumar una destacada pieza ondulada que, a modo de nudo, se inserta en el desarrollo de los tallos; asimismo, se va a dar con frecuencia un tipo de trifolia, o triple hoja.

Como es lógico, en la cola hallaremos más variaciones, donde la vegetación surge de unas piezas centrales en forma de U, para terminar en una gran ramificación. Sobre ella, el anagrama de María que antaño lucía la Virgen en el corpiño, al igual que el vestido del Niño lleva la JHS; toda esta raspa central se enmarca por una serie de rosas y azucenas salpicadas que describen un triángulo.

En lo que a técnica se refiere, podemos apreciar cómo el dibujo se va configurando mediante el uso de cordón de oro trenzado, como tallo que va conectando las diferentes piezas, bordadas empleando varios tipos de setillo (1). Asimismo, los motivos vegetales se complementan con el uso del “caracolillo”, enriqueciéndose con pedrería en blanco y rojo; pero si algo resulta significativo es la abundancia de lentejuelas, aplicadas para enfatizar detalles como los nervios de pétalos y hojas.

Manto verde de la Virgen de la Cabeza de Rute, cola.

Manto verde de la Virgen de la Cabeza de Rute, detalle de la cola.

Todo ello, nos lleva a pensar en el método de trabajo conventual, tejiéndose, como veremos, los mismos tipos de piezas, para después ir creando el dibujo sobre el terciopelo, sin un diseño previo propiamente dicho, gracias a la libertad de maniobra que concede el empleo de cordonería como eje articulador del mismo.

En nuestra investigación, hemos localizado algunas prendas que guardan grandes similitudes con el manto de «la Morenita», sin ir más lejos, en el mismo Rute, contamos con la túnica de camarín de Ntro. Padre Jesús Nazareno. Ambos casos comparten tanto la técnica de ejecución como un diseño realmente parecido, lo que apunta, sin lugar a dudas, a un origen común.

 Túnica de Jesús Nazareno de Rute, detalles del frontal y de la cola.

Si observamos con detenimiento esta túnica de cola, además del dibujo a base de roleos de cordón trenzado, vemos como en ellos se insertan los mismos nudos, presentando igualmente una variante de las azucenas, con dos estambres; y unos crisantemos muy similares, de siete o diez pétalos, en cualquier caso también con sus capullos colocados radialmente; limitándose las rosas a la zona del cuello (anexo nº 3). También aparecen algunas trifolias, así como idénticas piezas con forma de U, dobles en este caso, como punto de partida de la decoración, tanto en la cola como en el frontal; si bien, lo más significativo es el salpicado de flores que recorre la espalda.

Por otra parte, es lógico que existan algunas diferencias, fruto de una simbología pasionista, tal es el caso de la flor de la pasión y las grandes hojas típicas de esta planta; finalmente, son dignas de mención las numerosas volutas, así como la mandorla de texto que encierra la JHS. En lo que a datos se refiere, ni siquiera sabemos de qué año data la túnica, aunque la imagen ya la lleva en la fotografía del Viernes Santo ruteño publicada por ABC en 1932; procesionaría con ella hasta principios de los cincuenta. Fue pasada a nuevo terciopelo en 1993, dejando de ser granate para convertirse en morado oscuro.

Jesús Nazareno de Rute, Viernes Santo 30 de marzo de 1932.

Ntro. Padre Jesús Nazareno – Rute, Viernes Santo 30-03-1932 (ABC).

En 1816, el bordador Manuel Obiols recibe el encargo de un manto negro para Ntra. Sra. de las Angustias de Córdoba, con las vistas bordadas y el escudo de la provincia en el centro, que será sustituido por el de la hermandad en 1930, reforma acordada en junta dos años antes. Finalmente, en 1952, las Madres Adoratrices lo completarían bordando los costados y la cola.

Sin embargo, pienso que es muy probable que el grueso de sus bordados no corresponda a esta intervención de las Adoratrices, pues nada tiene que ver con lo que hacían por aquel entonces,  por lo que tendríamos que adelantar la fecha de ejecución seguramente a ese año de 1930, cuando no sólo se procedería al citado cambio heráldico, sino también a bordar el resto de la superficie. Es más, sabemos que el oro se pasó a nuevo terciopelo en 1958 por parte de las mismas Adoratrices, dato que viene a confirmar nuestra hipótesis, pues sería absurdo pensar en un pasado del bordado a los seis años de haberlo realizado.

Ntra. Sra. de las Angustias de Córdoba con su manto negro.

Y es que, a pesar de lo alterado que ha llegado hasta nosotros el manto, especialmente tras la restauración llevada a cabo por Antonio Villar en 2008 (estado previo: anexo nº 4), podemos observar en él muchas de las piezas que venimos comentando, como los roleos de azucenas, con sus correspondientes capullos, estambres y hojas; o aquellos que terminan en crisantemos de diez pétalos, rodeados de esos peculiares capullos que parten de forma radial, lo que sirve para despejar cualquier duda acerca del citado parentesco. Asimismo, muestra numerosas trifolias, nudos parecidos, o una U de la que brotan los tallos, ubicada en la parte más alta de la cola.

En último lugar, hemos de ir a Cabra para ver otro ejemplo similar en tierras cordobesas, nos referimos a un terno de camarín de la Virgen de las Angustias, cuya saya presenta un diseño muy próximo a la ruteña (anexo nº 1): comenzando con una U de la que salen simétricamente dos roleos, mientras una serie de ramificaciones se prolongan ocupando la parte superior, con hojas colocadas en V o azucenas semiabiertas. Cabe añadir, una vez más, crisantemos con capullos radiales, azucenas, rosas, nudos, trifolias, etc.

Terno de camarín de la Virgen de las Angustias de Cabra.

Ntra. Sra. de las Angustias de Cabra con el terno de camarín.

Ahora es el momento de adentrarnos en el ámbito malagueño, donde hallaremos igualmente prendas bordadas vinculadas con el manto de la Virgen de la Cabeza y los otros tres casos cordobeses relacionados. Para empezar, nos ocuparemos de la única que se ha conservado: el manto de camarín de Ntra. Sra. de la Soledad (Congregación de Mena), que presenta un estado de deterioro considerable.

La documentación con que cuenta la cofradía, hace referencia a un primer manto bordado en oro regalado por Antonio Baena en 1920, que ha de ser el que luce la imagen en el trono en la fotografía de 1921. Sin embargo, se cita la confección de un nuevo manto para la Virgen, dentro de las labores de restauración de la capilla, en los años que fue hermano mayor Félix Sáenz Calvo (1924-1925), que bien podríamos identificar como el que hoy nos ocupa.

Manto de camarín de Ntra. Sra. de la Soledad (Congregación de Mena), Málaga.

De nuevo, se repiten muchas de las características ya descritas en casos anteriores, con roleos tanto de azucenas como de crisantemos, con los capullos radiales, y otras piezas como nudos o trifolias, incluso el mismo salpicado floral que en las dos prendas ruteñas; compartiendo además el concepto de ramillete para rematar el dibujo en la cola, donde también se dan esas típicas piezas en forma de U. Aquí hallaremos igualmente un tipo de flor diferente, parecido a una rosa, que sí tiene paralelismos en el manto de las Angustias cordobesa.

Por otro lado, nos sorprendemos al ver una serie de antiguas fotografías del trono de Ntra. Sra. del Gran Poder (Cofradía de la Misericordia, “El Chiquito”), comprendidas entre 1922 y 1925, pues nos muestran todo un paso de palio, bambalinas y manto, bordado de manera muy similar a todo lo visto hasta ahora, parecido que se incrementa cuando observamos la saya, especialmente su mitad inferior, prácticamente idéntica al vestido de la Morenita.

Del mismo modo, en las vistas del manto, apreciamos los habituales roleos, de azucenas abajo y de crisantemos arriba, así como pares de trifolias entre ellos; mientras que la bambalina frontal se articula con roleos sólo de azucenas (muy similares a las que encontramos en las mangas del Nazareno de Rute), junto con unas campanillas, en torno a la heráldica central, que incluye corona real exenta.

Trono de la Virgen del Gran Poder (Chiquito) de Málaga (1923).

Trono de Ntra. Sra. del Gran Poder (Hdad. de la Misericordia «El Chiquito»), Málaga. 1923.

En cuanto a la fecha del conjunto, destruido en los sucesos de 1931, la crónica del Jueves Santo de 1923 (según otras fuentes, 1922) que recoge el diario La Unión Mercantil, expresa lo siguiente: “señalar que se ha completado el bordado del palio de la Virgen de los Dolores, que a la vez estrenará un vestido bordado en oro, regalo de su camarera doña Dolores Orellana de Cabrera y del mayordomo don Juan Díez Soto”. La imagen, adoptaría su actual advocación tres años después.

En tercer lugar, la primitiva imagen de María Stma. del Amor (Cofradía de Jesús El Rico), contaba en su ajuar con un manto que las fuentes citan como el estreno más destacado del Miércoles Santo de 1925. En la instantánea de ese día, podemos distinguir alguno de los crisantemos, mientras que en otra más cercana, fechada en 1931, vemos claramente un roleo con azucena; en mayo de ese mismo año, sería destruido todo el patrimonio de la hermandad. Un manto que no era de color negro, algo poco frecuente en la época si hablamos de una dolorosa.

María Stma. del Amor («El Rico») y Ntra. Sra. del Mayor Dolor (Vera Cruz), Málaga.

Finalmente, también hemos logrado identificar algunos motivos en el manto de la antigua imagen de Ntra. Sra. del Mayor Dolor (Vera Cruz, Fusionadas), con el que aparece en fotografías del palio que la cobijó a partir de 1919, tales como crisantemos y azucenas, nudos o trifolias. Estas piezas fueron recuperadas en 2010 para su integración en las bambalinas exteriores del nuevo palio de la Virgen; anteriormente, ya se había usado parte de las mismas en el simpecado, que muestra además un gran jarrón, como en la trasera del manto de la cordobesa Virgen de las Angustias.

Por tanto, el número de prendas bordadas con una técnica y diseño plenamente concordantes con el manto verde de María Stma. de la Cabeza, nos lleva a la conclusión de que, probablemente, la pieza ruteña fuera realizada en alguno de los talleres de bordado de Málaga, pudiendo descartar seguramente a las Adoratrices, ya que el palio que bordaron para la Esperanza en 1922 difiere y mucho de todo cuanto hemos visto. Además, hemos de tener en cuenta que la Hermandad de las Angustias de Córdoba, en los años 20-30 del pasado siglo, mostraba una notable influencia malagueña, no sólo en su cortejo, sino quizás también en el paso de palio de sus titulares.

Agustín Camargo Repullo.

Nota: artículo publicado con ligeras modificaciones en la revista de las fiestas en honor a María Santísima de la Cabeza Coronada de Rute 2016.

(1) El setillo es una cintita de oro muy angosta que se va aplicando en tiras inmediatas unas a otras, cosidas con seda de modo que las puntadas de ésta alternen o formen dibujos especiales que se llaman setillo de dos puntos, cabino, losange, serpenteado, onda sencilla y doble, empedrado, a cuadritos, muescas, dado doble y sencillo, muqueta y palos quebrados, según la forma que resulte del cruzamiento de las puntadas.

Anexo fotográfico:

Fotografías:

Agustín Camargo, http://www.nosoloalameda.es (Aldo Durán), Archivo Histórico Fotográfico de ABC (Pedrazas), costaleroscalvariocordoba.blogspot.com.es, http://www.laopinioncofrade.com, Alto Guadalquivir Especial Semana Santa 1983 <memoriascofrades.blogspot.com.es>, lalocuracofrade.blogspot.com (Antonio Orantes), http://www.cofradiasfusionadas.org.

Desde estas lineas, agradezco las facilidades dadas para la realización de fotografías a la Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno, Ntra. Sra. de los Dolores y Santo Entierro, especialmente a Pilar Tejero, y la Real Cofradía de María Stma. de la Cabeza Coronada de Rute.

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Nuestra Señora de las Tristezas de Córdoba, atribuida a Antonio del Castillo.

Agustín Camargo Repullo

Historiador del Arte

Hace tan solo unas semanas que la cordobesa Hermandad del Remedio de Ánimas celebraba un besamanos extraordinario con motivo de la reposición al culto de su titular mariana, Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas, tras la restauración a la que ha sido sometida por parte de Ana Infante de la Torre; la intervención, además de eliminar la amenaza de insectos xilófagos que afectaba al soporte, se ha centrado en la recuperación de la policromía original de la imagen, oculta tras dos repintes que impedían la correcta lectura estética de la obra.

En lo referente al origen de la imagen, ésta se incorpora a la hermandad en 1975, tras haber sido adquirida a un particular de Écija, realizando su primera estación de penitencia dos años después. En la historia material de la escultura, consta únicamente la restauración de Miguel Arjona Navarro previa a su bendición, encargado igualmente de realizarle un candelero, ya que en origen se trataba de una imagen de medio cuerpo.

Con respecto a la hechura de la talla, pocos son los datos de los que disponemos, basta con saber que se cataloga como obra de autor anónimo datada en el siglo XVII; es por ello que, en el presente artículo, nos ocuparemos de su posible autoría, intentando arrojar un poco de luz sobre algo tan importante dentro del campo de la imaginería como es conocer qué mano fue la que creó el bello rostro de la dolorosa de San Lorenzo.

Tristezas Córdoba.Ntra. Sra. de las Tristezas, tras la reciente restauración.

En diciembre de 2013 se publicaba el libro titulado Antonio del Castillo, escultor antequerano 1635-1704, escrito por el investigador Jesús Romero Benítez; de este modo, se daba a conocer todo un catálogo de obras adscritas a la producción de un artista bastante desconocido hasta el momento. Sin embargo, el principal interés de dicha publicación radica en la documentación de dos imágenes destacadas como obras salidas del taller de Del Castillo, se trata de Jesús Nazareno de la localidad de Benamejí (Córdoba), realizado en 1695 tomando como modelo al Caído de Antequera de José de Mora; y la Virgen de la Soledad de la malagueña Congregación de Mena, antigua Virgen de los Desamparados de la extinta Cofradía de la Humildad de Antequera (1692).

No obstante, se configura igualmente un listado de imágenes atribuidas; concretamente, nos centraremos en las dolorosas relacionadas con el autor antequerano, la mayoría de Málaga y provincia, dado el gran parecido que, como veremos a continuación, muchas de ellas guardan con la Virgen de las Tristezas de Córdoba.

Soledad Descalzas Antequera. Virgen de la Soledad o «Priorísima», Museo de las Descalzas de Antequera.

En primer lugar, hemos de hablar de la Virgen de la Soledad o de las Lágrimas – llamada la “Priorísima” – del Museo Conventual de las Carmelitas Descalzas de Antequera, cuya autoría a del Castillo está documentada; realizada hacia 1692, en un principio con destino a Córdoba para el cardenal Salazar, llegaría al cenobio en el año 1700 como fruto de una donación, allí presidió durante siglos la sillería monacal.

Como sucedía antiguamente con la Virgen de las Tristezas, nos encontramos ante una imagen de busto hasta las caderas, que descansa sobre una pequeña peana; se trata de una tipología propia del ámbito conventual o para la devoción particular, ya sean imágenes de talla completa o de vestir como es el caso; presentan la ventaja de que, además de ser más fáciles de transportar, basta con colocarlas sobre una cómoda en el interior de una vitrina.

Tristezas Córdoba - Priorísima Antequera.Ntra. Sra. de las Tristezas, Córdoba – Virgen de la Soledad, Descalzas de Antequera.

La importancia de esta dolorosa en el asunto que nos ocupa es doble, pues sabemos que no ha sufrido retoque alguno, por lo que las similitudes con la imagen cordobesa se extienden además a las carnaciones, una vez que la titular de Ánimas ha recuperado la cuidada policromía con la que fue concebida, una policromía llena de matices que contrasta con la palidez que lucía con anterioridad a la restauración. Se compone la capa polícroma de un tono base nacarado, complementado con suaves toques rosados en mejillas, párpados y labios; de estas labores pictóricas solía encargarse su primo, Antonio Germán del Castillo.

Del citado busto antequerano, recordemos que documentado, van a partir una serie de atribuciones, basadas en las similitudes existentes; tal es el caso de la que quizás sea una de las imágenes que morfológicamente más se acerca a la dolorosa de Ánimas: Nuestra Señora del Mayor Dolor de Cabra, atribuida a Antonio del Castillo en la monografía dedicada a su figura; la imagen, que recibe culto en la parroquia de la Asunción y Ángeles, fue restaurada por Santiago Molina Ruiz en 1999. Esa evidente conexión física que une a ambos simulacros marianos, es palpable especialmente si comparamos sus perfiles.

Tristezas Córdoba - Mayor Dolor Cabra.Ntra. Sra. de las Tristezas, Córdoba – Ntra. Sra. del Mayor Dolor, Cabra.

Y es que las tres imágenes, junto a otras que veremos más adelante, siguen un mismo patrón que se distingue con facilidad, detectamos unos rasgos comunes que se repiten con más o menos variantes; rasgos que son los que definen el estilo propio del escultor en cuestión, su manera personal de configurar un rostro, y que hacen posible la labor del investigador a través del análisis y cotejo de los mismos, única opción disponible cuando se carece de documentación de archivo.

Cabría añadir a este grupo a la Virgen de los Dolores – más conocida como de las Lágrimas – de la iglesia de la Concepción de Melilla, procedente del Peñón de Alhucemas; así como a María Santísima del Amor y la Sangre, de la Hermandad del Nazareno de Archidona (Málaga), imagen que ha llegado hasta nuestros días en excelente estado de conservación, restaurada por Juan Manuel Miñarro a principios de 2013. Ambas muestran un gran parecido con la dolorosa cordobesa en torno a la que gira este estudio, especialmente la primera de ellas, tal y como atestigua el material gráfico adjunto.

Tristezas Córdoba - Lágrimas Melilla.Ntra. Sra. de las Tristezas, Córdoba – Virgen de las Lágrimas, Melilla.

Así pues, nos vamos a encontrar con imágenes de expresión compungida a la vez que serena, imágenes de gran carga espiritual y honda conexión con el fiel, que, en definitiva, es el principal fin de la imaginería barroca; algo en lo que, sin duda, tuvo mucho que ver la condición de clérigo de Antonio del Castillo. Son imágenes de una belleza idealizada, delicadas, de rostro ovalado con mandíbula un tanto prominente, en la que se destaca la barbilla, con hoyuelo; mientras que los pómulos apenas se resaltan. El cuello es algo corto y cilíndrico, sin anatomizar, al fin y al cabo habría de quedar oculto por el uso de rostrillo, como corresponde a una época en la que la práctica totalidad de dolorosas eran ataviadas de riguroso luto, algo que se ha mantenido en la imagen que hoy nos ocupa.

Entre los rasgos faciales, llaman la atención esos grandes ojos almendrados, semicerrados y dispuestos con cierta oblicuidad, de mirada baja y perdida que rebosa dulzura y compasión; los párpados, abultados a consecuencia del llanto, muestran una línea marcada a golpe de gubia que llega a convertirse en una especie de «seña de identidad»; resta por comentar el empleo de los habituales postizos, como son las pestañas de pelo natural – pintadas a punta de pincel en el caso de las inferiores – y las lágrimas de cristal que recorren las mejillas. Unas cejas de trazado sinuoso, aportan el grado de dramatismo, aunque con entrecejo, de esquema triangular, relajado en exceso.

Tristezas Córdoba - Amor y Sangre Archidona.Ntra. Sra. de las Tristezas, Córdoba – María Stma. del Amor y la Sangre, Archidona.

Por lo demás, presentan nariz recta y un poco aguileña, trabajada con esmero, con formas suaves y punta redondeada; surco nasolabial visiblemente marcado y boca entreabierta en actitud dialogante, como lanzando un suspiro, que deja ver unos dientes tallados con minuciosidad, con labios carnosos de comisuras notablemente abiertas.

En cuanto a las manos, siempre aparecerán juntas y con los dedos entrelazados en actitud orante, con los pulgares cruzados, colocando los antebrazos pegados al vientre; de este modo, es posible que se pierda cierta expresividad, pero se logra mayor austeridad e intimismo. Lamentablemente, en numerosas ocasiones, las manos originales, de acuerdo al gusto actual, suelen sustituirse por otras separadas, que portan atributos tales como el pañuelo o el rosario; al respecto, podemos poner como ejemplo las imágenes de Melilla o Archidona.

Otras atribuciones al maestro antequerano, esta vez en la ciudad de Málaga, y muy parecidas entre sí, son María Santísima de la Encarnación, de la Cofradía de los Dolores del Puente, y María Santísima de Consolación y Lágrimas, titular de la Archicofradía de la Sangre, veneradas en las iglesias de Santo Domingo y de San Felipe respectivamente; ésta última, hasta el momento relacionada con Fernando Ortiz, ha sufrido varias restauraciones que han modificado sustancialmente su aspecto primitivo, la última de ellas a manos de Luis Álvarez Duarte en 1972.

Encarnación (Dolores del Puente) Málaga. Primera Estrella Málaga.

María Stma. de la Encarnación (Dolores del Puente) y primera Virgen de la Estrella, iglesia de Santo Domingo de Málaga.

Podríamos decir que ambas imágenes, a grandes rasgos, responden a las características que venimos enumerando, aunque con algunas diferencias notables, que afectan principalmente a los ojos, más cerrados, casi rozando la extenuación; por otro lado, dan la sensación de que esbozan una leve sonrisa. En una de las capillas de la citada parroquia de Santo Domingo, recibe culto igualmente la que fuese la primera Virgen de la Estrella, que procesionó entre 1942 y 1945, cedida por la familia Souvirón Utrera; se trata de otra de las dolorosas atribuidas a Ortiz, cuyos rasgos, sin embargo, evidencian una clara aproximación a las creaciones de Antonio del Castillo.

Cabría añadir otro simulacro mariano, también en Málaga aunque de culto privado, conocida con la advocación de Ntra. Sra. de la Soledad; sus rasgos morfológicos, plenamente concordantes con todo cuanto hemos comentando, hacen que podamos considerarla como obra adscrita a la producción de Del Castillo. De igual modo, citar la dolorosa de medio cuerpo que atesora la cofradía malagueña de Jesús El Rico en su casa de hermandad.

Soledad, colec. priv. Málaga. Dolorosa, Hdad. El Rico.

Virgen de la Soledad. Colección particular, Málaga – Dolorosa, Cofradía de Jesús El Rico.

En último lugar, citar a María Santísima del Amparo, perteneciente a la Cofradía del Huerto de Archidona y muy similar a Amor y Sangre de la misma localidad; algo alterada en lo que respecta a policromía y con el cuello probablemente modificado, las manos – separadas – que presenta en la actualidad no se corresponden con la calidad de su busto.

No podemos concluir sin antes señalar la influencia de Pedro de Mena en la obra de Antonio del Castillo, apreciable sobre todo en parte de su producción cristífera – mientras que en otros casos se acerca más a la estética de los Mora – pero igualmente presente en sus dolorosas, en las que observamos esos rostros de proporciones un tanto anchas y mandíbula pronunciada. Muestra de ello es, por ejemplo, la Virgen de la Divina Providencia, propiedad de un particular malagueño, toma su advocación del lugar del que procede: el convento de dominicas de la Aurora y Divina Providencia (vulgo catalinas), donde ocupaba una hornacina en el coro alto. La imagen, anteriormente catalogada como obra del círculo de Fernando Ortiz, es hoy de medio cuerpo, tras haberle suprimido su candelero primitivo, aunque conserva su policromía original en buen estado.

Curiosamente, se da la coincidencia de que en la segunda planta de este mismo cenobio se conservaba – desconocemos si continúa allí, puesto que el inmueble se encuentra a la venta desde 2006 – otra dolorosa, arrodillada y con una altura de 1,20 m., con la cabeza levemente inclinada a su izquierda y las manos entrelazadas. Consideramos que la imagen se corresponde perfectamente con el estilo de Del Castillo.

Divina Providencia, particular Málaga. Dolorosa Convento Aurora Divina Providencia Málaga 2.

Virgen de la Divina Providencia, colección particular de Málaga – Dolorosa convento de la Aurora y Divina Providencia de Málaga.

En lo referente al citado influjo de Mena, aclarar que Antonio del Castillo – quien también trabajó como tallista – realizó su aprendizaje en el taller de su padre, Juan Bautista del Castillo; sin embargo, es probable que, tras la muerte de éste, pasase a formar parte del taller de Pedro de Mena. No obstante, José Luis Romero Torres apunta a una posible colaboración en la sillería del coro de la Catedral de Málaga, contratada por Mena en 1658.

Llegados a este punto, hemos tenido ocasión de comprobar la cercanía de la imagen de Nuestra Señora de las Tristezas de Córdoba al estilo de Antonio del Castillo (1635-1704), mediante los paralelismos que muestra con otras obras previamente relacionadas con el autor. Por ello, según mi criterio, podemos concluir señalando que la titular de Ánimas, por todo lo desarrollado a lo largo de este artículo, pasaría a catalogarse como obra atribuida al escultor antequerano, datándose con toda probabilidad en la segunda mitad del siglo XVII, o los primeros años del XVIII a lo sumo.

* Nota: actualización (julio de 2015), incorporación de nuevas imágenes relacionadas (Soledad, colección particular Málaga; primera Virgen de la Estrella, iglesia de Santo Domingo de Málaga; y dolorosa, convento de la Aurora y Divina Providencia de Málaga).

Fotografías:

Base de datos de Patrimonio Mueble de Andalucía. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Consejería de Cultura.

http://esenciascofrades.blogspot.com.es/

http://cabradigital.net/

http://www.hermandaddelapasion.org/

http://melillalavieja.com/

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http://islapasionforos.mforos.com/

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http://sinelabeconcepta.mforos.com/

José Ignacio Aguilera, M. Reyes Gómez, F.J. Gutiérrez, Joaquín Salcedo Canca.

Enlaces de interés:

http://almotamid.com/2015/02/28/la-pasion-oculta-ntra-sra-de-la-soledad/

http://www.diariosur.es/v/20140414/semana-santa/profundo-dolor-melancolico-obra-20140414.html

http://www.cofradesmalaga.com/profiles/blogs/un-libro-revela-que-la-soledad-de-mena-fue-tallada-por-un-esculto

http://laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=actualidad&sub=noticias&art=4799