Semana Santa Rute

Novena a María Stma. de la Cabeza Coronada de Rute.

         

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Besamanos a María Santísima de la Estrella – Rute.

         

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Besamanos a Nuestra Señora del Mayor Dolor – Rute.

La tarde del 15 de septiembre, en la Parroquia de San Francisco de Asís, se encontraba expuesta en devoto besamanos la titular mariana de la corporación del Miércoles Santo ruteño, Nuestra Señora del Mayor Dolor, talla de escuela granadina de mediados del siglo XVIII.

La imagen, que ocupaba por primera vez el centro del presbiterio, nos sorprendía al presentarse con ráfaga, tal y como aparece en una antigua fotografía; dicha pieza, platería sevillana fechable en la segunda mitad del siglo XIX, pertenece a la Inmaculada Concepción de la Parroquia de Santa Catalina.

Por lo demás, lucía su corona de plata de estilo rococó, con aro de estrellas, así como el conjunto bordado en oro sobre terciopelo azul marino. Escoltando a la Virgen, los candelabros arbóreos del palio de Ntra. Sra. de los Dolores, junto a jarras y centros en los que el nardo fue la flor predominante.

       

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Salida procesional de Ntra. Sra. del Carmen, patrona de Rute.

El pasado día 15, festividad de la Asunción de Nuestra Señora, recorría las calles de Rute la Santísima Virgen del Carmen en una procesión que se prolongaría hasta las dos de la madrugada, calles que volvieron a vestirse de marrón y blanco en multitud de banderitas, a engalanarse con arcos forrados de papel, colgaduras y pancartas; por lo demás, fue un itinerario lleno de petaladas y fuegos artificiales, que presentaba como novedad este año la visita a la Parroquia de San Francisco. En esta ocasión, se contó con los sones de la Banda de Cornetas y Tambores Stmo. Cristo de la Elevación de Campo de Criptana (Ciudad Real) para abrir el extenso cortejo.

La imagen de la Virgen, que lucía aún más bella si cabe con el pelo recogido sobre los hombros, presentaba importantes estrenos en su atavío como es el caso del escapulario, bordado en oro con diseño asimétrico, el vestido del Niño Jesús rosa fucsia, ambos regalo del hermano mayor, así como los escapularios de mano donados por el pregonero, igualmente bordados frente a los habituales de orfebrería. Finalmente, comentar que el exorno floral estaba compuesto íntegramente con nardos, destacando las grandes piñas de las esquinas que se vienen colocando en los últimos años.

           

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Traslado procesional de Ntra. Sra. del Carmen, patrona de Rute.

Como cada año, el último domingo del mes de julio, la Santísima Virgen del Carmen salía a la calle en un corto pero intenso recorrido por su barrio, que le llevará hasta la Parroquia de Santa Catalina para la celebración de la novena y su posterior salida procesional. Una ocasión ésta preferida por muchos, pues, como sabemos, la Señora procesiona sin palio y, por tanto, sin luz eléctrica.

El reducido cortejo, con la Agrupación Musical Santo Ángel Custodio en cruz de guía y la Banda Municipal de la localidad tras el paso, fue completando en unas dos horas y media el bello itinerario bajo un cielo plagado de “banderitas” marrón y blancas, siendo novedad este año los típicos arcos forrados de papel que se dispusieron en diferentes puntos; por lo demás, fue un traslado un tanto diferente, con numerosas petaladas y fuegos artificiales, así como la actuación de la coral así como el coro de romeros.

La imagen de Nuestra Señora, recientemente atribuida a Diego de Mora, lucía el manto que le regalase el Ayuntamiento en los años veinte con motivo de su proclamación como patrona, junto a la saya-escapulario de las Adoratrices, habitual del día 15 de agosto; por su parte, el trono iba exornado con lilium blanco para los costeros principalmente y rosas color champagne y de pitiminí en delantera y jarras. Dentro de una semana, volverán a llenarse las calles para recibir a la Madre de Dios en Rute, el aroma a nardos volverá a inundar cada uno de los rincones de este pueblo.

           

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Tras la huella de Diego de Mora (I): La Virgen de la Aurora de Montilla.

Agustín Camargo Repullo

Historiador del Arte

El pasado 17 de febrero veía la luz el artículo “La Virgen del Carmen de Rute (Córdoba), posible obra de Diego de Mora”, por el cual la imagen de la patrona ruteña pasa a considerarse como obra del círculo del citado artista granadino, descartándose así definitivamente la tradicional atribución a Luisa Roldán “La Roldana”.

Llegábamos a esta conclusión después del análisis estilístico y comparación formal de la talla con más de una decena de imágenes de Granada capital y la provincia de Córdoba, la mayoría de ellas con rasgos muy similares; así mismo, pudimos comprobar cómo la concordancia de fechas venía a corroborar esta teoría.

Finalmente, comentar que si algo llamó la atención fue el extraordinario parecido existente entre la Virgen del Carmen de Rute y la Madre de Dios del Monasterio de Comendadoras de Santiago de Granada (Hermandad del Huerto), imagen que hasta el momento venía catalogándose como anónima de finales del XVII.

Sin más, solo resta dar las gracias desde estas líneas por el interés que ha causado esta publicación, que ha recibido cerca de 5000 visitas en la red.

Fig. 1Comparativa de la Madre de Dios de las Comendadoras de Santiago de Granada y Ntra. Sra. del Carmen de Rute.

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Sin embargo, en todo este tiempo hemos continuado investigando, tarea que ha dado como fruto la aparición de tres nuevas imágenes marianas que, sin asomo de duda, podemos vincular con el taller de Diego de Mora (1656-1729); este es el motivo por el que hoy publicamos esta entrada en “Arte, Fe y Tradición”, como prolongación del citado artículo en torno a la imagen ruteña, con la intención de que resulte lo más completo posible.

Nuestra Señora de la Aurora, patrona de Montilla (Córdoba), atribuida al maestro.

En primer lugar, hemos de hablar de la patrona de la localidad cordobesa de Montilla, la Virgen de la Aurora, cuyo caso resulta especialmente interesante por sumarse al grupo de imágenes relacionadas con el autor en el sur de la provincia de Córdoba (Rute, Lucena, Carcabuey, Baena, Aguilar, Priego). La imagen, de talla completa y con unos 152 cm. de altura, se venía atribuyendo a José de Mora, autoría que a todas luces hemos de descartar a favor de su hermano Diego, algo que ya ha ocurrido con otras esculturas.

De este modo, vamos un paso más allá en la labor de dar con la mano que talló dicho simulacro mariano, matizando una hipótesis que, a decir verdad, no era del todo errónea, aunque sí un tanto ambigua,  es por ello que se hacía necesaria una mayor precisión; y es que el círculo de discípulos/colaboradores y seguidores en general, imitadores de su estética en cualquier caso, es demasiado amplio.

Fig. 2Nuestra Señora de la Aurora, patrona de Montilla – imagen procedente de Granada.

Antes de centrarnos en el estudio formal y rasgos de estilo así como el cotejo de los mismos, aclarar que la imagen que nos ocupa está documentalmente fechada en 1698, citándose además la procedencia de la misma: “sin tener imagen de invocación alguna, trajo de Granada con proporción de N. S. del Rosario y se colocó en capilla de la dicha iglesia de S. Francisco Solano”.

Y es que no se le conocerá como Aurora hasta 1699, cuando la autoridad eclesiástica obligue al cambio de advocación, al entender que no es posible que coincidan tres imágenes con el nombre de Rosario en la misma localidad. Ese mismo año se pedía permiso a la marquesa de Priego para la construcción de una nueva capilla, comenzarían las obras en el 1700; finalmente, en 1703, el obispado aprobaba los estatutos de la hermandad.

Así pues, volviendo a la fecha de realización de la Virgen, 1698, resulta sumamente interesante saber que tan solo hay 6 años de diferencia con la fundación de la Hermandad del Carmen de Rute (hacia 1692). Recordemos además que el taller de Diego de Mora se ponía en marcha en 1682 (otras fuentes consultadas retrasan dicha apertura a 1684, año de la muerte de su padre Bernardo), estando activo hasta 1726,  fecha de su última obra conocida; el artista fallecía 3 años después.

Fig. 3Comparativa de la Inmaculada de la Ermita del Valle de Lucena y Ntra. Sra. de la Aurora de Montilla.

 “Vamos a encontrar un prototipo de rostro que se va a repetir en la mayor parte de las representaciones marianas que se le atribuyen; son rostros de formas suaves y redondeadas, en los que se resaltan pómulos y barbilla, con hoyuelo; mentón poco marcado y mejillas levemente sonrosadas. Son imágenes en las que domina una expresión de serenidad, de mirada dulce y amable, un poco baja para interactuar con el fiel, de ojos grandes y almendrados, finas cejas arqueadas, nariz recta y un tanto prominente, y boca menuda que, aunque cerrada, esboza una leve sonrisa; en lo que respecta al cuello, éste será cilíndrico y poco anatomizado.”

Leyendo este breve extracto del artículo inicial, vemos como la patrona montillana sigue punto por punto estos rasgos comunes que enumeramos en su día; siendo quizás la Inmaculada Concepción de la Ermita de Ntra. Sra. del Valle de Lucena la imagen que, a nuestro juicio, más se le parece, al menos en lo referido al rostro, siendo muy similar también el modelado del pelo: “Los rostros se van a enmarcar por largas cabelleras negras, con raya al centro que deja la frente despejada, trabajadas con amplios golpes de gubia, sin demasiado detallismo; siendo característico del autor esos abultamientos que se forman a la altura de las sienes, como si el viento moviese el pelo hacia atrás, cayendo como mechones ondulados sobre hombros y espalda. Las orejas por su parte, suelen quedar ocultas.”

Fig. 4Comparativa de Ntra. Sra. de la Aurora de Montilla y la Virgen Madre de la Parroquia del Carmen de Lucena.

Igualmente, en Lucena, encontramos otra imagen que presenta grandes similitudes con la talla de Montilla, se trata de la Virgen Madre de la Parroquia del Carmen, comparten además la inclinación del cuello así como un rostro algo más redondeado; resultando muy similar el dibujo de los labios, alejándose un poco quizás en los ojos, algo en lo que tiene mucho que ver la ausencia de pestañas postizas en el caso lucentino.

En cuanto a las manos, volvemos a repetir: la izquierda, extendida, suele portar al Niño, mientras que en la derecha se unen índice y pulgar para sostener un cetro, en este caso sustituido por un magnífico estandarte de plata con el anagrama mariano; si la zurda podemos emparentarla con las manos de la Inmaculada lucentina, con los dedos corazón y anular juntos, la diestra es muy parecida a la de la Virgen Madre del Carmen, entre otras, siendo habitual que el corazón aparezca doblado unido al índice, y el anular y meñique más desplegados.

Fig. 5Comparativa de Ntra. Sra. de la Aurora de Montilla y Ntra. Sra. del Carmen de Rute.

En último lugar, les mostramos pruebas gráficas bastante esclarecedoras en cuanto a la conexión física existente entre las imágenes de la Aurora de Montilla y la Virgen del Carmen ruteño, pues la comparación visual de sus perfiles sobre todo evidencia un parecido tan grande que no cabe otra posibilidad más que pensar en un origen común; al respecto, recordar que las fuentes escritas demuestran la procedencia granadina de la imagen montillana.

Por lo demás, apreciamos una vez más como las principales diferencias, frente a la talla ruteña, son una considerable inclinación hacia delante del resto de imágenes, junto a la colocación de la figura del Niño a mayor altura (antes de la restauración de Zafra, más bajo todavía en la patrona de Rute), propia de su condición de talla completa, y girada mirando hacia dentro (como sí ocurre en antiguas fotografías de la imagen ruteña); y, lo más importante, el hecho de que la plena totalidad de ellas presenten ojos de cristal, como corresponde a su época, mientras que en la patrona de Rute, como sabemos, son pintados, fruto de una trasformación posterior seguramente.

Fig 6.María Stma. de la Aurora de Carcabuey (Córdoba).

Otras imágenes de la provincia, relacionadas con Diego de Mora, que también presentan similitudes con la Virgen de la Aurora de Montilla son: la Inmaculada Concepción del Convento de San Francisco de Baena; María Stma. de la Aurora de Carcabuey, que responde a la tipología de imagen sedente sobre peana de nubes, con banderín y cetro, sin Niño; y, finalmente, el grupo escultórico de la Coronación de la Virgen del Convento de las Carmelitas de Aguilar de la Frontera, anteriormente atribuido a su hermano José.

En lo referente al Niño Jesús, desnudo, “va a aparecer como sentado en el antebrazo, con las rodillas flexionadas, quedando el pie izquierdo normalmente un poco más elevado; los brazos, más o menos separados del tronco, se extienden hacia delante, con las manos en actitud de coger algo.” Son figuras fornidas, de carnes blandas y regordetas, que favorecen la creación de pequeñas arrugas en algunas zonas.

Fig 7.Comparativa de las imágenes del Niño Jesús de la Virgen de la Aurora de Montilla y la Virgen Madre del Carmen de Lucena (desafortunadamente repintado).

Como podemos apreciar en las ilustraciones, existe una concordancia mutua tanto en la postura adoptada por las piernas como en los pies, pero principalmente en los brazos, con la mano izquierda adelantada perpendicularmente y la derecha levantada para bendecir, y el torso en general; se da la coincidencia además de que ambas figuras infantiles reposan sobre un paño. De igual modo, encontramos semejanzas, aunque en menor medida, con el Niño que porta la Virgen de la Paz de la Parroquia de San Cecilio de Granada (Hermandad de los Favores).

Por lo demás, la imagen de la patrona montillana se asienta sobre una peana octogonal, con una base de nubes en la que se insertan tres cabezas de querubines. Ya solo queda por analizar los ropajes de la figura, en este caso vestido rojo y manto azul-verdoso, primitivos colores inmaculistas, ambos con motivos vegetales estofados en oro.

Fig 8. Imágenes de la Inmaculada Concepción de San Francisco de Baena y la Ermita del Valle de Lucena.

En cuanto al movimiento de paños, si comparamos con imágenes como las de la Inmaculada Concepción de San Francisco de Baena y la Ermita del Valle de Lucena -ambas responden a un mismo esquema-, hallaremos numerosas similitudes, aunque la talla montillana no muestra un dinamismo tan acusado. Como podemos comprobar, sí que vuelve a repetirse esa flexión considerable de su pierna izquierda que, unido al desplazamiento de la misma, dista mucho del típico contraposto heredero de las fórmulas manieristas; igualmente, en la otra parte de la caída del vestido, se forma un minucioso plegado que va a proporcionar contraste de luces y sombras.

La principal diferencia, referida a las ropas, quizás sea que, en esta ocasión, el manto no cae sobre los hombros como ocurre en otras imágenes que hemos visto relacionadas con Diego, pues aparece envolviendo las caderas bajo el brazo derecho mientras cae por el lado opuesto, con mayor vuelo de lo normal. Un detalle en cierto modo habitual, que no se va a dar en este caso, es esa parte del recogido del manto que, debido a la agitación predominante, se vuelve hacia arriba.

En último lugar, no podemos concluir sin comentar la existencia, en la misma parroquia de San Francisco Solano, de otra escultura muy próxima a las fórmulas empleadas en obras relacionadas con Diego de Mora. Nos referimos a la imagen de San Juan del retablo de Nuestro Padre Jesús Rescatado, donde ocupa una de las calles laterales haciendo pareja con San Pedro, ambas colocadas sobre sendas repisas y escoltadas por columnas salomónicas; la pieza, que mide poco más de un metro de alto, se tiene sin embargo por obra próxima a José de Mora, datándose hacia 1710.

Fig. 9

San Juan Evangelista del retablo de Jesús Preso, parroquia de San Francisco Solano de Montilla.

El Evangelista se nos muestra con los colores que caracterizan su atuendo, esto es túnica verde y manto rojo; en su mano izquierda portaba el cáliz como atributo, mientras que con la derecha hace ademán de bendecir. Como no podía ser de otro modo, observamos, una vez más, ciertas características que venimos reiterando a lo largo del presente estudio: grandes ondulaciones en el pelo, el movimiento de los ropajes, y, sobre todo, esa potente flexión de su pierna izquierda de la que hablábamos unas líneas más atrás.

De este modo, ponemos punto y final a este primer artículo sobre imaginería del blog, esperando que les resulte de interés. Si bien, hablábamos al principio de tres nuevas imágenes que ahora pasarían a engrosar la lista de obras que debieron salir del taller de Diego de Mora; las otras dos, como cabría esperar, las encontramos en Granada, se trata de Nuestra Señora de las Nieves, patrona de Dílar (Sierra Nevada) y la Virgen del Carmen de Úbeda (Jaén), que procede del Convento de San José (Carmelitas Descalzas) de Granada.

* Nota: Actualización (julio de 2015) con objeto de incorporar la imagen de San Juan Evangelista del retablo de Jesús Rescatado.

Bibliografía:

– Palomino Ruiz, Isaac: La “Aurora de María”: notas en torno a su devoción en tierras granadinas. San Lorenzo del Escorial, 2012 (pags. 142-143).

– Base de datos de Patrimonio Mueble de Andalucía. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Consejería de Cultura.

Memorial del Pleito entre la Cofradía de N. S.  del Rosario de la Parroquial y la pretensa de San Antonio. r. 17194. Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque.

http://sanfranciscosolanomontilla.blogspot.com.es/2011/12/historia-y-patrimonio.html

– perfilesmontillanos.blogspot.com.es (Antonio Luis Jiménez Barranco).

Fotografías:

– montillaimagenesdeculto.blogspot.com.es (Águedo Lucena).

– dondepiedad.bogspot.com.es (Yolanda Pérez Cruz).

Besamanos a Nuestra Señora del Carmen, patrona de Rute.

Como es tradicional, el pasado día 16 de este mes de julio, la imagen de la Virgen del Carmen se encontraba expuesta a la veneración de los fieles en solemne besamanos con motivo de su onomástica; una jornada que pasará a la historia por haberse anunciado el inicio de los trámites para su coronación canónica. Por otra parte, si algo llamaba la atención este año es la reciente restauración del Niño Jesús y las manos de su madre a cargo del imaginero cordobés Francisco Romero Zafra.

En cuanto al altar dispuesto por la cofradía para la ocasión, la sagrada imagen presidía su ermita desde el presbiterio, sobre la peana del trono procesional, rodeada de un buen número de centros de lisianthus y alelí así como diversos puntos de luz; tras Ella, rojos cortinajes cubrían la entrada al camarín a modo de dosel, con una de las bambalinas laterales de su palio como remate, decorados con guirnaldas que convergen en una corona sustentada por angelitos que portan escapularios.

Finalmente, comentar que la Santísima Virgen lucía el terno completo que donase Isidro Molina, el más antiguo de los que posee (1874) y bordado íntegramente con la técnica de la cartulina, junto con la gran corona de oro realizada por Díaz Roncero; igualmente destacables son muchas de las joyas que penden de su pecho o los fantásticos escapularios de filigrana de plata.

En apenas un par de días, tendremos la oportunidad de ver de nuevo a la patrona en la calle, en su anual traslado a la Parroquia de Santa Catalina Mártir para la posterior celebración de la novena.

         

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Nota: a modo de recordatorio, enlazamos con el artículo publicado en febrero sobre la atribución de la Virgen del Carmen de Rute al artista granadino Diego de Mora, que próximamente se verá ampliado con nuevas aportaciones que daremos a conocer en este mismo blog.