barroco

El hermano gemelo de Jesús Caído: el Nazareno de Alhendín (Granada).

Agustín Camargo Repullo

Historiador del Arte

Este año, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Caído de Córdoba celebra el CCL aniversario de su fundación, motivo por el que el próximo día 26 de septiembre sus titulares saldrán en salida extraordinaria desde la Santa Iglesia Catedral para regresar a su sede canónica, la iglesia conventual de San Cayetano.

Por ello, qué mejor ocasión para dar a conocer los resultados de nuestras labores de investigación sobre la hechura de la imagen del Señor. Esperamos que todo cuanto vamos a revelar a continuación resulte de su interés.

1. Jesús Caído Córdoba.

Nuestro Padre Jesús Caído, Córdoba.

La imagen del Caído cordobés, conocido en un primer momento como Jesús Nazareno, fue donada por el canónigo y maestrescuela de la Catedral D. Francisco Antonio Bañuelos y Murillo, aproximadamente en 1670. Sin embargo, habrá que esperar hasta 1736 para que sea colocada en su capilla, cuyas obras habían comenzado cuatro años antes, ocupando hasta entonces la capilla de San José (última del lado del evangelio).

Tallada en madera de pino, con una altura que sobrepasa el metro, plasma una de las tres caídas de Cristo camino del Calvario. Se nos muestra arrodillado en el suelo, soportando el peso de la cruz sobre su hombro izquierdo, con el rostro vuelto hacia los fieles, mientras apoya su mano derecha en una piedra. De autor desconocido, se ha querido encuadrar en el entorno del afamado escultor granadino Pedro de Mena (1628-1688), hipótesis que parece llegar con la última de las restauraciones, llevada a cabo por Miguel Arjona Navarro en 1979.

Por lo general, todos compartimos la idea de que Jesús Caído presenta evidentes similitudes con el Señor de la Oración en el Huerto, imagen que llega a San Francisco en 1977 procedente de la desaparecida parroquia de San Nicolás de la Ajerquía, donde recibía culto en el interior de una gran urna, en un altar de la nave del evangelio construido en 1708. Dado el gran parecido existente entre ambos titulares cristíferos, mayor aún en el pasado por el uso de pelo natural también en el caso del Huerto, es lógico pensar en un origen común, por lo que se ha apuntado igualmente al círculo de Pedro de Mena como posible autoría.

2. Huerto Córdoba.

Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto, Córdoba.

No obstante, en la provincia de Granada hallaremos una imagen que se asemeja aún más si cabe al Caído, nos referimos a Nuestro Padre Jesús Nazareno de la localidad de Alhendín. Y es que, como pueden comprobar, ambos guardan un parecido realmente asombroso, tanto es así que nos atrevemos a hablar de imágenes “gemelas”. Las diferencias en verdad son mínimas, aparte de las que cabría esperar al no tratarse de la misma iconografía.

En este caso, nos encontramos con una representación de Jesús con la cruz a cuestas, una figura erguida (1,62 m. de alto), aunque ligeramente encorvada, y en actitud itinerante, pues adelanta su pie izquierdo. Llama la atención que Cristo, al cargar la cruz de nuevo con el hombro izquierdo, gira la cabeza a su derecha de manera similar a la talla cordobesa, lo que unido al empleo de peluca de pelo natural hace que su aspecto sea más próximo todavía.

Como era habitual en el Barroco, son imágenes de vestir, pensadas para ser ataviadas con ricos ropajes, motivo por el que presentan articulados los brazos a la altura del codo. En ellas, únicamente se trabajan las partes visibles, es decir: busto que engloba hasta la parte superior del tórax, brazos y parte de las piernas, mientras que el resto del cuerpo aparece esbozado.

3. Caído Córdoba - Nazareno Alhendín.

Comparativa entre Jesús Caído de Córdoba y Jesús Nazareno de Alhendín (Granada).

En sus rostros domina una expresión de serenidad y cansancio, son de proporciones cuadradas, con barba muy poblada, mejillas hundidas que hacen que resalten los pómulos, ceño levemente fruncido y frente despejada. De mirada baja, casi rozando la extenuación, aunque no exenta de dulzura, que busca la interacción con el fiel; los ojos son de cristal, con el iris pintado en tonos castaños, y algo hundidos en las cuencas oculares, siendo el modelado del párpado inferior, con bolsas, un rasgo distintivo; a todo esto habría que sumar la aplicación de pestañas postizas. Las cejas son largas y de trazado más bien rectilíneo, mientras que el entrecejo adopta un esquema triangular.

La nariz por su parte es recta, no demasiado prominente, de formas redondeadas, y un poco aguileña; la boca aparece entreabierta, con las comisuras hacia abajo, dejando ver los dientes superiores y la lengua tallados en su interior. En último lugar, en lo que respecta a la barba, ésta es bífida y más larga en la zona de la barbilla, ocupando gran parte de las mejillas y dejando libre el entorno de la boca; se trabaja mediante pequeños mechones peinados verticalmente, en los que la gubia llega a alcanzar cierta profundidad. Se termina a punta de pincel.

4. Nazareno Alhendín.

Nuestro Padre Jesús Nazareno, Alhendín (Granada).

En cuanto a datos, la primera referencia a la talla granadina, de autor anónimo y datada en el siglo XVII, la encontramos en el inventario parroquial de 1732, que alude a “una cruz grande y pintada que porta la imagen de Jesús Nazareno”. La imagen contó con hermandad propia hasta los años setenta, que celebraba un triduo en su honor con posterior salida procesional el último domingo de enero por la mañana, a raíz del voto realizado tras el terremoto acaecido en 1884; volvía a salir a la calle el Jueves Santo para el rezo del vía crucis. En la actualidad, y desde que en 1994 pasara a formar parte de la Hermandad del Cristo de la Expiración, realiza estación de penitencia el Viernes Santo, abriendo la procesión del Santo Entierro.

Jesús Nazareno de Dúrcal (Granada).

A las citadas imágenes, cabría añadir una cuarta y última, de nuevo en tierras granadinas, que se ajusta en gran medida a las características descritas, tal es el caso de Jesús Nazareno de Dúrcal, resultando cuanto menos curioso al tratarse una vez más de un Cristo con la cruz. Como decimos, la obra sigue punto por punto todo cuanto hemos indicado: cuerpo algo flexionado, pierna izquierda adelantada, cruz -de sección rectangular- en el hombro izquierdo y cabeza girada a su derecha, peluca de pelo natural, etc.

6. Caído Córdoba - Nazareno Dúrcal.

Comparativa entre Jesús Caído de Córdoba y Jesús Nazareno de Dúrcal (Granada).

Si bien, algunos detalles lo alejan ligeramente del resto. Entre ellos, señalar en primer lugar la barba, bastante más corta y trabajada de manera más somera, sobre todo en las mejillas, alcanzando un mayor desarrollo en la barbilla, aunque en este caso sin ese pequeño mechón bajo la boca. Los labios responden de igual modo al modelo común, más carnoso el inferior y con forma de “M” podríamos decir el superior.

Similar es también el modelado de la nariz así como el entorno de los ojos, vítreos y de color marrón, en los cuales la principal diferencia radica en los párpados superiores, más abiertos, aportando un mayor dramatismo al rostro, a lo que contribuye igualmente la pérdida de las pestañas de material. Por otro lado, si la imagen de Alhendín se encontraba estrechamente ligada a Jesús Caído, ésta de Dúrcal se nos antoja quizás más próxima al Señor del Huerto, tal y como se deduce del material gráfico adjunto.

5. Huerto Córdoba - Nazareno Dúrcal.

Comparativa entre el Señor del Huerto de Córdoba y Jesús Nazareno de Dúrcal (Granada).

En lo referente a la policromía, consideramos un tanto absurdo su comparación, ya que la capa polícroma siempre es el elemento más susceptible de sufrir alteraciones con el paso del tiempo, resultando difícil saber si se trata o no de la original. En cualquier caso, todas van a presentar los regueros de sangre producidos por la corona de espinas, a excepción lógicamente del Huerto; asimismo, en la mayoría se da la coincidencia del hematoma del pómulo izquierdo. Sobre el estado de conservación, quizás sea la imagen de Dúrcal la que más daños presenta, siendo numerosas las lagunas tanto de color como de preparación, principalmente en la frente, nariz y ambos meñiques.

Llegados a este punto, hemos realizado un análisis pormenorizado de la postura que adopta el cuerpo y la cabeza, así como de los rasgos faciales. Debido a la imposibilidad de visualizar correctamente los pies, aunque salta a la vista las semejanzas entre ambas imágenes cordobesas, sólo resta referirnos a las manos, trabajadas con suma delicadeza, en ellas también es posible establecer puntos en común, basta con observar ese estudio anatómico que resalta huesos, venas y tendones; el modo en que se doblan los pulgares será algo que se repita. De hecho, la mano izquierda del Nazareno de Alhendín, por ejemplo, el giro brusco de la muñeca en señal de crispación, recuerda y mucho a las manos del Cristo de la Oración en el Huerto cordobés.

Finalmente, hemos de citar como aditamento la corona de espinas, de orfebrería y acompañadas del típico nimbo -en lugar de las habituales potencias- en el caso de las efigies granadinas.

10. Nazareno Dúrcal.

Primer plano del Nazareno de Dúrcal (Granada).

Conclusiones: autoría y datación.

Tal y como apuntábamos al comienzo del presente estudio, la imagen de Jesús Caído debió de realizarse en algún momento de la segunda mitad del siglo XVII, coincide por tanto con la fecha de ejecución estimada para el Nazareno de Alhendín, mientras que la hechura del Nazareno de Dúrcal se ha situado en el siglo XVIII, algo a todas luces erróneo, vista la afinidad existente con el resto de imágenes.

En ese periodo, el taller más activo en la ciudad de Granada era el de Pedro de Mena, esto seguramente ha llevado a relacionar la imagen del Caído con dicho escultor. Ésta es una teoría que, aunque no podemos descartar, verdaderamente me parece como poco cuestionable; pienso que carece de una base lo suficientemente sólida, por lo que puede crear confusión.

Y es que, según mi criterio, este grupo de imágenes emparentadas entre sí en el que nos hemos centrado, presenta unos rasgos comunes que, en efecto, se apartan considerablemente de las características propias del estilo de Mena, claramente definido a pesar de la multitud de obras salidas de su taller y la presencia de no pocos seguidores de su estética.

7. Eccehomo, Pedro de Mena.

Pedro de Mena: Ecce Homo, Museo Nacional de Escultura de Valladolid y Metropolitan Museum of Art, Nueva York.

De este modo, observamos como Pedro de Mena va a crear un prototipo de imagen de la pasión de Cristo, representaciones del Ecce Homo en su mayoría, bastante diferente. Diferencias que podemos apreciar claramente en la nariz, generalmente más ancha, de tabique más grueso, y con orificios nasales muy abiertos. Pero sobre todo resulta muy significativo el tratamiento que se da a la barba, pegada al mentón, con el pelo en dirección oblicua hacia la barbilla, mientras que en los casos anteriores recordemos que era típico la división en pequeños mechones peinados hacia abajo; bien distinto es igualmente el bigote. Por otro lado, es notable también la falta de sintonía en el modelado del entorno de los ojos y el entrecejo, ahora relajado, y, en menor medida, la boca.

Finalmente, podemos comprobar lo diferentes que son otras imágenes del Nazareno relacionables con el entorno de Pedro de Mena en la provincia de Granada, como puede ser el caso de las tallas de Gójar, Melegís, Ogíjares, Otura o Víznar.

Por todo ello, quizás sea el momento de plantear otras posibilidades en lo que a autoría se refiere. Al respecto, no podemos dejar a un lado la figura de Bernardo Francisco de Mora (1614-1684), formado como escultor en Baza junto a Cecilio López, se trasladará a Granada para cubrir el vacío dejado por Alonso de Mena, fallecido en 1646.

Así pues, encontramos al patriarca de los Mora asociado, precisamente, al taller de Pedro de Mena, con el que había llegado a un acuerdo de colaboración, trabajando ambos como ayudantes de Alonso Cano a partir de 1652. Si bien, con la marcha de Mena a Málaga en 1658 para realizar la sillería del coro de la Catedral, Bernardo de Mora se hará cargo de un gran volumen de trabajo, convirtiéndose en el escultor más destacado tras la muerte de Cano en 1667.

Por tanto, debemos tener muy presente que, sin lugar a dudas, fue Bernardo quien debió asumir el grueso de la demanda escultórica en Granada de buena parte de la segunda mitad del seiscientos, periodo en el que vuelvo a recordar que se sitúa la hechura de Jesús Caído. Es más, la morfología de la talla nos resulta más próxima al arte de la familia Mora que a la estética de Mena.

8. San Joaquín, Bernardo de Mora.

Bernardo de Mora: San Joaquín (1663), parroquia de la Magdalena de Granada.

De hecho, en la parroquia granadina de la Magdalena encontramos una imagen de San Joaquín, de tamaño menor que el natural (1,25 m.), que muestra evidentes analogías; ubicada en la hornacina izquierda del retablo de la Virgen del Buen Parto (primera capilla del lado del evangelio). Antonio Padial identifica la talla como la encargada a Bernardo de Mora en 1663 por la desaparecida Hermandad de Nuestra Señora de la Candelaria, siendo hermano mayor Cristóbal Toscano; el artista recibiría un total de 1300 reales por la escultura.

Ponemos punto y final al presente escrito citando otras obras de Bernardo de Mora, quizás la más conocida sea el busto-relicario de Ecce Homo que se guarda en la sacristía de la Capilla Real de Granada, tallada en 1659 después de que Mena no pudiera cumplir con el encargo por su marcha a Málaga; igualmente destacable es el Arcángel San Miguel, imagen de dos metros de altura realizada en 1675 para la ermita del Albaicín. En último lugar, aludir a las imágenes de San Juan de Dios y San Rafael Arcángel (1679), que reciben culto en el crucero de la basílica de San Juan de Dios.

9. Nazareno Alhendín.Fotografías:

Antonio Arrebola, Jorge Berrio, Agustín Camargo, Andrés Fresno, Manuel J. García, Rafael Montenegro, Antonio Padial, web Hermandad de Jesús Caído de Córdoba, Costaleras Nazareno Alhendin (facebook), Nuestro Padre Jesús Nazareno y Ánimas Dúrcal (facebook).

Fuentes utilizadas:

– Base de datos de Patrimonio Mueble de Andalucía. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Consejería de Cultura.

– Maestre Ballesteros, Antonio: Vestigios de la Escuela Barroca Granadina en Aguilar de la Frontera. En Aguilar Digital. [http://www.aguilardigital.es/?p=9237].

– Molina Valero, José: La iglesia de Alhendín, historia y arte. Alhendín, 2000.

– Padial Bailón, Antonio: Hermandad de Nuestra Señora de la Candelaria de la Magdalena. En Hermandades de Gloria de Granada. [http://apaibailoni.blogspot.com.es/2014/01/hermandad-de-nuestra-senora-de-la.html].

– Ramírez de Arellano y Gutiérrez, Teodomiro: Paseos por Córdoba, o sean apuntes para su historia. Córdoba, 1873. Tomo I. Edición de 2003: Editorial Maxtor, Valladolid. Pag.  206.

– Toscano, José: Jesús Caído, en restauración. En Alto Guadalquivir. Córdoba, 1980, Especial Semana Santa.

Tras la huella de Diego de Mora (I): La Virgen de la Aurora de Montilla.

Agustín Camargo Repullo

Historiador del Arte

El pasado 17 de febrero veía la luz el artículo “La Virgen del Carmen de Rute (Córdoba), posible obra de Diego de Mora”, por el cual la imagen de la patrona ruteña pasa a considerarse como obra del círculo del citado artista granadino, descartándose así definitivamente la tradicional atribución a Luisa Roldán “La Roldana”.

Llegábamos a esta conclusión después del análisis estilístico y comparación formal de la talla con más de una decena de imágenes de Granada capital y la provincia de Córdoba, la mayoría de ellas con rasgos muy similares; así mismo, pudimos comprobar cómo la concordancia de fechas venía a corroborar esta teoría.

Finalmente, comentar que si algo llamó la atención fue el extraordinario parecido existente entre la Virgen del Carmen de Rute y la Madre de Dios del Monasterio de Comendadoras de Santiago de Granada (Hermandad del Huerto), imagen que hasta el momento venía catalogándose como anónima de finales del XVII.

Sin más, solo resta dar las gracias desde estas líneas por el interés que ha causado esta publicación, que ha recibido cerca de 5000 visitas en la red.

Fig. 1Comparativa de la Madre de Dios de las Comendadoras de Santiago de Granada y Ntra. Sra. del Carmen de Rute.

Pulsa sobre las fotos para abrirlas a mayor tamaño.

Sin embargo, en todo este tiempo hemos continuado investigando, tarea que ha dado como fruto la aparición de tres nuevas imágenes marianas que, sin asomo de duda, podemos vincular con el taller de Diego de Mora (1656-1729); este es el motivo por el que hoy publicamos esta entrada en “Arte, Fe y Tradición”, como prolongación del citado artículo en torno a la imagen ruteña, con la intención de que resulte lo más completo posible.

Nuestra Señora de la Aurora, patrona de Montilla (Córdoba), atribuida al maestro.

En primer lugar, hemos de hablar de la patrona de la localidad cordobesa de Montilla, la Virgen de la Aurora, cuyo caso resulta especialmente interesante por sumarse al grupo de imágenes relacionadas con el autor en el sur de la provincia de Córdoba (Rute, Lucena, Carcabuey, Baena, Aguilar, Priego). La imagen, de talla completa y con unos 152 cm. de altura, se venía atribuyendo a José de Mora, autoría que a todas luces hemos de descartar a favor de su hermano Diego, algo que ya ha ocurrido con otras esculturas.

De este modo, vamos un paso más allá en la labor de dar con la mano que talló dicho simulacro mariano, matizando una hipótesis que, a decir verdad, no era del todo errónea, aunque sí un tanto ambigua,  es por ello que se hacía necesaria una mayor precisión; y es que el círculo de discípulos/colaboradores y seguidores en general, imitadores de su estética en cualquier caso, es demasiado amplio.

Fig. 2Nuestra Señora de la Aurora, patrona de Montilla – imagen procedente de Granada.

Antes de centrarnos en el estudio formal y rasgos de estilo así como el cotejo de los mismos, aclarar que la imagen que nos ocupa está documentalmente fechada en 1698, citándose además la procedencia de la misma: “sin tener imagen de invocación alguna, trajo de Granada con proporción de N. S. del Rosario y se colocó en capilla de la dicha iglesia de S. Francisco Solano”.

Y es que no se le conocerá como Aurora hasta 1699, cuando la autoridad eclesiástica obligue al cambio de advocación, al entender que no es posible que coincidan tres imágenes con el nombre de Rosario en la misma localidad. Ese mismo año se pedía permiso a la marquesa de Priego para la construcción de una nueva capilla, comenzarían las obras en el 1700; finalmente, en 1703, el obispado aprobaba los estatutos de la hermandad.

Así pues, volviendo a la fecha de realización de la Virgen, 1698, resulta sumamente interesante saber que tan solo hay 6 años de diferencia con la fundación de la Hermandad del Carmen de Rute (hacia 1692). Recordemos además que el taller de Diego de Mora se ponía en marcha en 1682 (otras fuentes consultadas retrasan dicha apertura a 1684, año de la muerte de su padre Bernardo), estando activo hasta 1726,  fecha de su última obra conocida; el artista fallecía 3 años después.

Fig. 3Comparativa de la Inmaculada de la Ermita del Valle de Lucena y Ntra. Sra. de la Aurora de Montilla.

 “Vamos a encontrar un prototipo de rostro que se va a repetir en la mayor parte de las representaciones marianas que se le atribuyen; son rostros de formas suaves y redondeadas, en los que se resaltan pómulos y barbilla, con hoyuelo; mentón poco marcado y mejillas levemente sonrosadas. Son imágenes en las que domina una expresión de serenidad, de mirada dulce y amable, un poco baja para interactuar con el fiel, de ojos grandes y almendrados, finas cejas arqueadas, nariz recta y un tanto prominente, y boca menuda que, aunque cerrada, esboza una leve sonrisa; en lo que respecta al cuello, éste será cilíndrico y poco anatomizado.”

Leyendo este breve extracto del artículo inicial, vemos como la patrona montillana sigue punto por punto estos rasgos comunes que enumeramos en su día; siendo quizás la Inmaculada Concepción de la Ermita de Ntra. Sra. del Valle de Lucena la imagen que, a nuestro juicio, más se le parece, al menos en lo referido al rostro, siendo muy similar también el modelado del pelo: “Los rostros se van a enmarcar por largas cabelleras negras, con raya al centro que deja la frente despejada, trabajadas con amplios golpes de gubia, sin demasiado detallismo; siendo característico del autor esos abultamientos que se forman a la altura de las sienes, como si el viento moviese el pelo hacia atrás, cayendo como mechones ondulados sobre hombros y espalda. Las orejas por su parte, suelen quedar ocultas.”

Fig. 4Comparativa de Ntra. Sra. de la Aurora de Montilla y la Virgen Madre de la Parroquia del Carmen de Lucena.

Igualmente, en Lucena, encontramos otra imagen que presenta grandes similitudes con la talla de Montilla, se trata de la Virgen Madre de la Parroquia del Carmen, comparten además la inclinación del cuello así como un rostro algo más redondeado; resultando muy similar el dibujo de los labios, alejándose un poco quizás en los ojos, algo en lo que tiene mucho que ver la ausencia de pestañas postizas en el caso lucentino.

En cuanto a las manos, volvemos a repetir: la izquierda, extendida, suele portar al Niño, mientras que en la derecha se unen índice y pulgar para sostener un cetro, en este caso sustituido por un magnífico estandarte de plata con el anagrama mariano; si la zurda podemos emparentarla con las manos de la Inmaculada lucentina, con los dedos corazón y anular juntos, la diestra es muy parecida a la de la Virgen Madre del Carmen, entre otras, siendo habitual que el corazón aparezca doblado unido al índice, y el anular y meñique más desplegados.

Fig. 5Comparativa de Ntra. Sra. de la Aurora de Montilla y Ntra. Sra. del Carmen de Rute.

En último lugar, les mostramos pruebas gráficas bastante esclarecedoras en cuanto a la conexión física existente entre las imágenes de la Aurora de Montilla y la Virgen del Carmen ruteño, pues la comparación visual de sus perfiles sobre todo evidencia un parecido tan grande que no cabe otra posibilidad más que pensar en un origen común; al respecto, recordar que las fuentes escritas demuestran la procedencia granadina de la imagen montillana.

Por lo demás, apreciamos una vez más como las principales diferencias, frente a la talla ruteña, son una considerable inclinación hacia delante del resto de imágenes, junto a la colocación de la figura del Niño a mayor altura (antes de la restauración de Zafra, más bajo todavía en la patrona de Rute), propia de su condición de talla completa, y girada mirando hacia dentro (como sí ocurre en antiguas fotografías de la imagen ruteña); y, lo más importante, el hecho de que la plena totalidad de ellas presenten ojos de cristal, como corresponde a su época, mientras que en la patrona de Rute, como sabemos, son pintados, fruto de una trasformación posterior seguramente.

Fig 6.María Stma. de la Aurora de Carcabuey (Córdoba).

Otras imágenes de la provincia, relacionadas con Diego de Mora, que también presentan similitudes con la Virgen de la Aurora de Montilla son: la Inmaculada Concepción del Convento de San Francisco de Baena; María Stma. de la Aurora de Carcabuey, que responde a la tipología de imagen sedente sobre peana de nubes, con banderín y cetro, sin Niño; y, finalmente, el grupo escultórico de la Coronación de la Virgen del Convento de las Carmelitas de Aguilar de la Frontera, anteriormente atribuido a su hermano José.

En lo referente al Niño Jesús, desnudo, “va a aparecer como sentado en el antebrazo, con las rodillas flexionadas, quedando el pie izquierdo normalmente un poco más elevado; los brazos, más o menos separados del tronco, se extienden hacia delante, con las manos en actitud de coger algo.” Son figuras fornidas, de carnes blandas y regordetas, que favorecen la creación de pequeñas arrugas en algunas zonas.

Fig 7.Comparativa de las imágenes del Niño Jesús de la Virgen de la Aurora de Montilla y la Virgen Madre del Carmen de Lucena (desafortunadamente repintado).

Como podemos apreciar en las ilustraciones, existe una concordancia mutua tanto en la postura adoptada por las piernas como en los pies, pero principalmente en los brazos, con la mano izquierda adelantada perpendicularmente y la derecha levantada para bendecir, y el torso en general; se da la coincidencia además de que ambas figuras infantiles reposan sobre un paño. De igual modo, encontramos semejanzas, aunque en menor medida, con el Niño que porta la Virgen de la Paz de la Parroquia de San Cecilio de Granada (Hermandad de los Favores).

Por lo demás, la imagen de la patrona montillana se asienta sobre una peana octogonal, con una base de nubes en la que se insertan tres cabezas de querubines. Ya solo queda por analizar los ropajes de la figura, en este caso vestido rojo y manto azul-verdoso, primitivos colores inmaculistas, ambos con motivos vegetales estofados en oro.

Fig 8. Imágenes de la Inmaculada Concepción de San Francisco de Baena y la Ermita del Valle de Lucena.

En cuanto al movimiento de paños, si comparamos con imágenes como las de la Inmaculada Concepción de San Francisco de Baena y la Ermita del Valle de Lucena -ambas responden a un mismo esquema-, hallaremos numerosas similitudes, aunque la talla montillana no muestra un dinamismo tan acusado. Como podemos comprobar, sí que vuelve a repetirse esa flexión considerable de su pierna izquierda que, unido al desplazamiento de la misma, dista mucho del típico contraposto heredero de las fórmulas manieristas; igualmente, en la otra parte de la caída del vestido, se forma un minucioso plegado que va a proporcionar contraste de luces y sombras.

La principal diferencia, referida a las ropas, quizás sea que, en esta ocasión, el manto no cae sobre los hombros como ocurre en otras imágenes que hemos visto relacionadas con Diego, pues aparece envolviendo las caderas bajo el brazo derecho mientras cae por el lado opuesto, con mayor vuelo de lo normal. Un detalle en cierto modo habitual, que no se va a dar en este caso, es esa parte del recogido del manto que, debido a la agitación predominante, se vuelve hacia arriba.

En último lugar, no podemos concluir sin comentar la existencia, en la misma parroquia de San Francisco Solano, de otra escultura muy próxima a las fórmulas empleadas en obras relacionadas con Diego de Mora. Nos referimos a la imagen de San Juan del retablo de Nuestro Padre Jesús Rescatado, donde ocupa una de las calles laterales haciendo pareja con San Pedro, ambas colocadas sobre sendas repisas y escoltadas por columnas salomónicas; la pieza, que mide poco más de un metro de alto, se tiene sin embargo por obra próxima a José de Mora, datándose hacia 1710.

Fig. 9

San Juan Evangelista del retablo de Jesús Preso, parroquia de San Francisco Solano de Montilla.

El Evangelista se nos muestra con los colores que caracterizan su atuendo, esto es túnica verde y manto rojo; en su mano izquierda portaba el cáliz como atributo, mientras que con la derecha hace ademán de bendecir. Como no podía ser de otro modo, observamos, una vez más, ciertas características que venimos reiterando a lo largo del presente estudio: grandes ondulaciones en el pelo, el movimiento de los ropajes, y, sobre todo, esa potente flexión de su pierna izquierda de la que hablábamos unas líneas más atrás.

De este modo, ponemos punto y final a este primer artículo sobre imaginería del blog, esperando que les resulte de interés. Si bien, hablábamos al principio de tres nuevas imágenes que ahora pasarían a engrosar la lista de obras que debieron salir del taller de Diego de Mora; las otras dos, como cabría esperar, las encontramos en Granada, se trata de Nuestra Señora de las Nieves, patrona de Dílar (Sierra Nevada) y la Virgen del Carmen de Úbeda (Jaén), que procede del Convento de San José (Carmelitas Descalzas) de Granada.

* Nota: Actualización (julio de 2015) con objeto de incorporar la imagen de San Juan Evangelista del retablo de Jesús Rescatado.

Bibliografía:

– Palomino Ruiz, Isaac: La “Aurora de María”: notas en torno a su devoción en tierras granadinas. San Lorenzo del Escorial, 2012 (pags. 142-143).

– Base de datos de Patrimonio Mueble de Andalucía. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Consejería de Cultura.

Memorial del Pleito entre la Cofradía de N. S.  del Rosario de la Parroquial y la pretensa de San Antonio. r. 17194. Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque.

http://sanfranciscosolanomontilla.blogspot.com.es/2011/12/historia-y-patrimonio.html

– perfilesmontillanos.blogspot.com.es (Antonio Luis Jiménez Barranco).

Fotografías:

– montillaimagenesdeculto.blogspot.com.es (Águedo Lucena).

– dondepiedad.bogspot.com.es (Yolanda Pérez Cruz).