Rute – Virgen de la Cabeza

Salida procesional de María Santísima de la Cabeza, Rute.

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Romería de María Santísima de la Cabeza, Rute.

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El manto verde de la Virgen de la Cabeza de Rute y su probable origen malagueño.

Manto verde de la Virgen de la Cabeza de Rute, detalle de las vistas.

Una cofradía de tal antigüedad como la que rinde culto a la Santísima Virgen de la Cabeza de Rute, va atesorando a lo largo de los siglos un gran patrimonio, en el que ocupan un lugar destacado los diferentes mantos bordados en oro que forman parte del ajuar de la imagen. De ellos, tras el manto rojo o de las letanías, el más antiguo y sobre el que tratará el presente escrito es el manto verde.

El terno, fue donado por Victoria Pérez Roldán y Antonio Reyes Rodríguez en el año 1924, como reza en la inscripción conservada en un recorte del forro primitivo, desconociéndose dónde se confeccionó. En un primer momento, el conjunto se realizó sobre terciopelo verde oliva, presentando en la actualidad un tono mucho más claro, tras las labores de pasado del bordado a nuevo soporte llevadas a cabo en 1994 en el taller Bordados Mendoza de Málaga, regalo de los hermanos Raimundo y María Pérez Granados, en las que se decidió emplear terciopelo blanco para la saya.

María Stma. de la Cabeza de Rute en los años ochenta.

María Stma. de la Cabeza de Rute, manto con el tono de verde original.

El diseño consiste en la decoración perimetral de la pieza, que deja libre la superficie interna, adquiriendo mayor desarrollo en los ángulos de las vistas y en la cola. Se trata de un trazo continuo de roleos, que giran en un sentido u otro alternativamente. Así pues, vamos a encontrar roleos de tres tipos: azucenas, símbolo de pureza, con sus alargadas hojas y capullos; rosas, la “rosa sin espinas”, sin pecado, que cita San Ambrosio, también acompañadas de sus hojas correspondientes; y, finalmente, un tipo de margarita o crisantemo, de siete pétalos, del que parten una especie de capullos dispuestos radialmente. A todo esto, Manto verde de la Virgen de la Cabeza de Rute, inscripción del forro.hay que sumar una destacada pieza ondulada que, a modo de nudo, se inserta en el desarrollo de los tallos; asimismo, se va a dar con frecuencia un tipo de trifolia, o triple hoja.

Como es lógico, en la cola hallaremos más variaciones, donde la vegetación surge de unas piezas centrales en forma de U, para terminar en una gran ramificación. Sobre ella, el anagrama de María que antaño lucía la Virgen en el corpiño, al igual que el vestido del Niño lleva la JHS; toda esta raspa central se enmarca por una serie de rosas y azucenas salpicadas que describen un triángulo.

En lo que a técnica se refiere, podemos apreciar cómo el dibujo se va configurando mediante el uso de cordón de oro trenzado, como tallo que va conectando las diferentes piezas, bordadas empleando varios tipos de setillo (1). Asimismo, los motivos vegetales se complementan con el uso del “caracolillo”, enriqueciéndose con pedrería en blanco y rojo; pero si algo resulta significativo es la abundancia de lentejuelas, aplicadas para enfatizar detalles como los nervios de pétalos y hojas.

Manto verde de la Virgen de la Cabeza de Rute, cola.

Manto verde de la Virgen de la Cabeza de Rute, detalle de la cola.

Todo ello, nos lleva a pensar en el método de trabajo conventual, tejiéndose, como veremos, los mismos tipos de piezas, para después ir creando el dibujo sobre el terciopelo, sin un diseño previo propiamente dicho, gracias a la libertad de maniobra que concede el empleo de cordonería como eje articulador del mismo.

En nuestra investigación, hemos localizado algunas prendas que guardan grandes similitudes con el manto de “la Morenita”, sin ir más lejos, en el mismo Rute, contamos con la túnica de camarín de Ntro. Padre Jesús Nazareno. Ambos casos comparten tanto la técnica de ejecución como un diseño realmente parecido, lo que apunta, sin lugar a dudas, a un origen común.

 Túnica de Jesús Nazareno de Rute, detalles del frontal y de la cola.

Si observamos con detenimiento esta túnica de cola, además del dibujo a base de roleos de cordón trenzado, vemos como en ellos se insertan los mismos nudos, presentando igualmente una variante de las azucenas, con dos estambres; y unos crisantemos muy similares, de siete o diez pétalos, en cualquier caso también con sus capullos colocados radialmente; limitándose las rosas a la zona del cuello (anexo nº 3). También aparecen algunas trifolias, así como idénticas piezas con forma de U, dobles en este caso, como punto de partida de la decoración, tanto en la cola como en el frontal; si bien, lo más significativo es el salpicado de flores que recorre la espalda.

Por otra parte, es lógico que existan algunas diferencias, fruto de una simbología pasionista, tal es el caso de la flor de la pasión y las grandes hojas típicas de esta planta; finalmente, son dignas de mención las numerosas volutas, así como la mandorla de texto que encierra la JHS. En lo que a datos se refiere, ni siquiera sabemos de qué año data la túnica, aunque la imagen ya la lleva en la fotografía del Viernes Santo ruteño publicada por ABC en 1932; procesionaría con ella hasta principios de los cincuenta. Fue pasada a nuevo terciopelo en 1993, dejando de ser granate para convertirse en morado oscuro.

Jesús Nazareno de Rute, Viernes Santo 30 de marzo de 1932.

Ntro. Padre Jesús Nazareno – Rute, Viernes Santo 30-03-1932 (ABC).

En 1816, el bordador Manuel Obiols recibe el encargo de un manto negro para Ntra. Sra. de las Angustias de Córdoba, con las vistas bordadas y el escudo de la provincia en el centro, que será sustituido por el de la hermandad en 1930, reforma acordada en junta dos años antes. Finalmente, en 1952, las Madres Adoratrices lo completarían bordando los costados y la cola.

Sin embargo, pienso que es muy probable que el grueso de sus bordados no corresponda a esta intervención de las Adoratrices, pues nada tiene que ver con lo que hacían por aquel entonces,  por lo que tendríamos que adelantar la fecha de ejecución seguramente a ese año de 1930, cuando no sólo se procedería al citado cambio heráldico, sino también a bordar el resto de la superficie. Es más, sabemos que el oro se pasó a nuevo terciopelo en 1958 por parte de las mismas Adoratrices, dato que viene a confirmar nuestra hipótesis, pues sería absurdo pensar en un pasado del bordado a los seis años de haberlo realizado.

Ntra. Sra. de las Angustias de Córdoba con su manto negro.

Y es que, a pesar de lo alterado que ha llegado hasta nosotros el manto, especialmente tras la restauración llevada a cabo por Antonio Villar en 2008 (estado previo: anexo nº 4), podemos observar en él muchas de las piezas que venimos comentando, como los roleos de azucenas, con sus correspondientes capullos, estambres y hojas; o aquellos que terminan en crisantemos de diez pétalos, rodeados de esos peculiares capullos que parten de forma radial, lo que sirve para despejar cualquier duda acerca del citado parentesco. Asimismo, muestra numerosas trifolias, nudos parecidos, o una U de la que brotan los tallos, ubicada en la parte más alta de la cola.

En último lugar, hemos de ir a Cabra para ver otro ejemplo similar en tierras cordobesas, nos referimos a un terno de camarín de la Virgen de las Angustias, cuya saya presenta un diseño muy próximo a la ruteña (anexo nº 1): comenzando con una U de la que salen simétricamente dos roleos, mientras una serie de ramificaciones se prolongan ocupando la parte superior, con hojas colocadas en V o azucenas semiabiertas. Cabe añadir, una vez más, crisantemos con capullos radiales, azucenas, rosas, nudos, trifolias, etc.

Terno de camarín de la Virgen de las Angustias de Cabra.

Ntra. Sra. de las Angustias de Cabra con el terno de camarín.

Ahora es el momento de adentrarnos en el ámbito malagueño, donde hallaremos igualmente prendas bordadas vinculadas con el manto de la Virgen de la Cabeza y los otros tres casos cordobeses relacionados. Para empezar, nos ocuparemos de la única que se ha conservado: el manto de camarín de Ntra. Sra. de la Soledad (Congregación de Mena), que presenta un estado de deterioro considerable.

La documentación con que cuenta la cofradía, hace referencia a un primer manto bordado en oro regalado por Antonio Baena en 1920, que ha de ser el que luce la imagen en el trono en la fotografía de 1921. Sin embargo, se cita la confección de un nuevo manto para la Virgen, dentro de las labores de restauración de la capilla, en los años que fue hermano mayor Félix Sáenz Calvo (1924-1925), que bien podríamos identificar como el que hoy nos ocupa.

Manto de camarín de Ntra. Sra. de la Soledad (Congregación de Mena), Málaga.

De nuevo, se repiten muchas de las características ya descritas en casos anteriores, con roleos tanto de azucenas como de crisantemos, con los capullos radiales, y otras piezas como nudos o trifolias, incluso el mismo salpicado floral que en las dos prendas ruteñas; compartiendo además el concepto de ramillete para rematar el dibujo en la cola, donde también se dan esas típicas piezas en forma de U. Aquí hallaremos igualmente un tipo de flor diferente, parecido a una rosa, que sí tiene paralelismos en el manto de las Angustias cordobesa.

Por otro lado, nos sorprendemos al ver una serie de antiguas fotografías del trono de Ntra. Sra. del Gran Poder (Cofradía de la Misericordia, “El Chiquito”), comprendidas entre 1922 y 1925, pues nos muestran todo un paso de palio, bambalinas y manto, bordado de manera muy similar a todo lo visto hasta ahora, parecido que se incrementa cuando observamos la saya, especialmente su mitad inferior, prácticamente idéntica al vestido de la Morenita.

Del mismo modo, en las vistas del manto, apreciamos los habituales roleos, de azucenas abajo y de crisantemos arriba, así como pares de trifolias entre ellos; mientras que la bambalina frontal se articula con roleos sólo de azucenas (muy similares a las que encontramos en las mangas del Nazareno de Rute), junto con unas campanillas, en torno a la heráldica central, que incluye corona real exenta.

Trono de la Virgen del Gran Poder (Chiquito) de Málaga (1923).

Trono de Ntra. Sra. del Gran Poder (Hdad. de la Misericordia “El Chiquito”), Málaga. 1923.

En cuanto a la fecha del conjunto, destruido en los sucesos de 1931, la crónica del Jueves Santo de 1923 (según otras fuentes, 1922) que recoge el diario La Unión Mercantil, expresa lo siguiente: “señalar que se ha completado el bordado del palio de la Virgen de los Dolores, que a la vez estrenará un vestido bordado en oro, regalo de su camarera doña Dolores Orellana de Cabrera y del mayordomo don Juan Díez Soto”. La imagen, adoptaría su actual advocación tres años después.

En tercer lugar, la primitiva imagen de María Stma. del Amor (Cofradía de Jesús El Rico), contaba en su ajuar con un manto que las fuentes citan como el estreno más destacado del Miércoles Santo de 1925. En la instantánea de ese día, podemos distinguir alguno de los crisantemos, mientras que en otra más cercana, fechada en 1931, vemos claramente un roleo con azucena; en mayo de ese mismo año, sería destruido todo el patrimonio de la hermandad. Un manto que no era de color negro, algo poco frecuente en la época si hablamos de una dolorosa.

María Stma. del Amor (“El Rico”) y Ntra. Sra. del Mayor Dolor (Vera Cruz), Málaga.

Finalmente, también hemos logrado identificar algunos motivos en el manto de la antigua imagen de Ntra. Sra. del Mayor Dolor (Vera Cruz, Fusionadas), con el que aparece en fotografías del palio que la cobijó a partir de 1919, tales como crisantemos y azucenas, nudos o trifolias. Estas piezas fueron recuperadas en 2010 para su integración en las bambalinas exteriores del nuevo palio de la Virgen; anteriormente, ya se había usado parte de las mismas en el simpecado, que muestra además un gran jarrón, como en la trasera del manto de la cordobesa Virgen de las Angustias.

Por tanto, el número de prendas bordadas con una técnica y diseño plenamente concordantes con el manto verde de María Stma. de la Cabeza, nos lleva a la conclusión de que, probablemente, la pieza ruteña fuera realizada en alguno de los talleres de bordado de Málaga, pudiendo descartar seguramente a las Adoratrices, ya que el palio que bordaron para la Esperanza en 1922 difiere y mucho de todo cuanto hemos visto. Además, hemos de tener en cuenta que la Hermandad de las Angustias de Córdoba, en los años 20-30 del pasado siglo, mostraba una notable influencia malagueña, no sólo en su cortejo, sino quizás también en el paso de palio de sus titulares.

Agustín Camargo Repullo.

Nota: artículo publicado con ligeras modificaciones en la revista de las fiestas en honor a María Santísima de la Cabeza Coronada de Rute 2016.

(1) El setillo es una cintita de oro muy angosta que se va aplicando en tiras inmediatas unas a otras, cosidas con seda de modo que las puntadas de ésta alternen o formen dibujos especiales que se llaman setillo de dos puntos, cabino, losange, serpenteado, onda sencilla y doble, empedrado, a cuadritos, muescas, dado doble y sencillo, muqueta y palos quebrados, según la forma que resulte del cruzamiento de las puntadas.

Anexo fotográfico:

Fotografías:

Agustín Camargo, http://www.nosoloalameda.es (Aldo Durán), Archivo Histórico Fotográfico de ABC (Pedrazas), costaleroscalvariocordoba.blogspot.com.es, http://www.laopinioncofrade.com, Alto Guadalquivir Especial Semana Santa 1983 <memoriascofrades.blogspot.com.es>, lalocuracofrade.blogspot.com (Antonio Orantes), http://www.cofradiasfusionadas.org.

Desde estas lineas, agradezco las facilidades dadas para la realización de fotografías a la Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno, Ntra. Sra. de los Dolores y Santo Entierro, especialmente a Pilar Tejero, y la Real Cofradía de María Stma. de la Cabeza Coronada de Rute.

Magna “Regina Mater”, Córdoba (I) María Stma. de la Cabeza de Rute.

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Traslado de regreso de la “Regina Mater” de María Stma. de la Cabeza.

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